Día 1 - 2001: A Space Odyssey
Dirigida por Stanley Kubrick.
Estrenada en 1968.
Dura 2 horas y 28 minutos (Nunca me ha gustado que me digan la duración de una película en minutos, es como que te digan la edad de una guagua en meses).
Esta película me dejó con la sensación de querer ir a buscar una tabla ouija, comunicarme con Kubrick y conversar mucho rato con él. En serio. Creo que jamás había quedado TAN colgada con una película, pero ahora gracias a la magia de la internet (eso es tan noventero) me puse a leer un par de cosas sobre este tremendo pedazo de película y de a poco voy entendiendo. Creo que cada uno puede darle un sentido e interpretación distinta a la película y no pretendo entregar una definición “definitiva”. Al menos, para mi (y para un montón de páginas web allá afuera) se trata de la evolución del hombre.

El amanecer del hombre
La primera parte (Kubrick va dividiendo la película a través de títulos) se llama “El amanecer del hombre”. Literalmente, lo es y lo demuestra. Estamos en el desierto y se pueden identificar a dos grupos de simios que se pasan peleando a puros gritos por quien toma agua en un arroyo y esa era su vida. Hasta que un día, uno de esos grupos despierta y se encuentran con una especie de “puerta” o al menos eso creí yo que era hasta que en las escenas del año 2001 dicen que es un monolito, pero a mi me gustó decirle “la puerta”. Los monitos le gritan a la puerta, dan vueltas alrededor de la puerta, hasta que uno decide acercarse y tocarla y, como no pasa nada de nada, todo el grupo hace lo mismo.
Después, viene esta escena, que es lejos una de las más épicas que he visto en la vida, además, uno se da cuenta inmediatamente lo que Kubrick te quiere decir.

Los monitos después de aprender a usar una herramienta y “evolucionar” un poco con esto, imponen jerarquía entre los dos grupos de simios que se muestran en la película. Tienen un objeto externo a ellos y saben como usarlo, eso les da poder para defenderse a ellos y a poder tomar agua en el arroyo. Y claro, lo primero que hacen es matar a un monito del otro grupo, super washiturros pero con actitud masculina.
Las siguientes dos horas de la película pasan en el espacio. Un gringo tiene la misión de ir a la Luna, a la base Clavius, desde donde se presume la presencia de una “epidemia”. Epidemia que en realidad no existe, el misterio es que en la Luna es un monolito, es “la puerta” en la Luna como primera muestra de vida inteligente fuera de la Tierra y aquí yo me confundí; todavía no sé si es el mismo monolito de al principio o uno distinto, si es el mismo entonces lo de los monitos ¿pasó en la Luna? Kubrick, revive y ven a ayudarme.
Hal 9000, el villano
Después del monolito lunar, partimos en una misión a Júpiter. Y acá hay una escena que hasta el fin de los días amaré, no porque hubiese mucho contenido, sino por la forma en que está hecha. La escena cuando uno de los astronautas corre alrededor de esta sala gigante donde están los otros científicos hibernando. Diosito Kubrick, cuando encuentre una ouija hablaremos sobre lo excelente que encontré esta escena.

Y también aparece él. El villano. Es Hal 9000, el computador, este gran cerebro que controla a toda la nave y sus funciones, los dos astronautas son meros instrumentos de mantención. Hombre versus la máquina y como la máquina adquiere rasgos tan humanos que ella misma llega a pensar que existe, que es uno de ellos, llegando incluso a degradarse al igual que los seres humanos. Esto último lo vemos cuando Hal 9000 intenta vengarse de los dos astronautas que, después de un “error” del computador, planean desconectarlo.

Después del drama hombre versus máquina, viene una parte que necesita una advertencia. Pero es que la llegada a Júpiter debe verse con los sentidos alterados (allá ustedes como los alteran), porque esos cinco minutos son cuáticos. En serio, por último, unas cuantas piscolas antes de esa parte, lo merece.
Joven, viejo, muy viejo, muy muy viejo y después ¿feto?
Y llegamos al final, donde este tipo astronauta gringo aparece en una habitación, una especie de dormitorio blanco muy iluminado y él muy viejo. Cambia la cámara y nuevamente él, pero aún más viejo. Mira a un lado y otra vez él, todavía más viejo, postrado en una cama a punto de morir y al frente de la cama, el monolito-puerta. Lo último que se ve es un feto, encerrado en una burbuja, mirando hacia la Tierra y fin.
Sé que conté la película, pero en realidad, esto no es nada. Verla es completa y absolutamente toda una experiencia. Que te cuenten lo que pasa es lo de menos, lo que importa es como vives, sientes e interpretas la película. ¿El feto? yo lo prefiero interpretar como una nueva etapa de la evolución para el hombre, o algo así. Hasta uno podría irse en la volada de la reencarnación, pero a mi no me tinca mucho.

No le voy a dar ni jumbitos ni estrellas a la película, porque ya dije que no pretendo criticar cine, sólo ver películas. Sólo diré que es una obra maestra maestrísima dentro del género de lo maestro. Y lo otro… véala.